18 de enero de 2012

Justicia y juicios mediáticos

Baltasar Garzón / Fuente: Flickr, "carolonline"
Vivimos en una democracia de audiencias. Una época donde, habitualmente, Mourinho tiene más minutos diarios en televisión que Obama. Un periodo en el que la ingenuidad social es aprovechada por los medios y políticos para inculcar ideas carentes de sentido. Una era en la que la justicia se pudre en su ataúd de pino, mientras sirve de pasto para los gusanos televisivos y de abono para la manipulación de la ciudadanía.

En España, hemos evolucionado. Si hasta hace unos años, éramos el país de los 40 millones de seleccionadores nacionales de fútbol, ahora somos 47 millones de jueces. Magistrados con los conocimientos suficientes como para juzgar la condena al asesino de Marta del Castillo y de Baltasar Garzón. Ciudadanos que abogan por legislar a trompicones, en función de la espectacularidad de cada caso. Si un menor asesina, ¡endurezcamos la ley del menor! Si un violador sale libre, ¡aumentemos su condena! Si un banquero pierde el dinero que le confiamos (sí, ese que nadie nos obligó a confiarle), ¡mandémosle al paredón!

Evidentemente, aquellos con el poder suficiente como para aplicar justicia al estilo del rebaño social se gana el cariño de su corral. Pasan a adquirir un aura de mesianismo redentor, de santidad, que parece otorgarle carta blanca in secula seculorum. El enjuiciamiento de Garzón se tilda de "persecución", con manifestaciones a la puerta del juzgado en su apoyo, cual estrella de Hollywood. Las acusaciones de prevaricación, entre otras, que se le han imputado supone una ofensa para quienes no recuerdan que la Justicia debe ser igual para todos, y que, en nuestro sistema, el fin no justifica los medios.

En nuestra España, como en el circo romano, como en las corridas de toros, el público asiste boquiabierto al espectáculo, olvida sus preocupaciones y, interactividad digital mediante (subiendo o bajando el dedo pulgar), absuelven o condenan a muerte. Decisiones tomadas desde la emoción, que ensalzan a sus héroes mártires, y acaban con los que tienen cara de malos. En este país, la razón, el pensamiento, sigue brillando por su ausencia.

20 de diciembre de 2011

FFDT: El Estado y la masa

Otras cuantas frases fuera de su tiempo, en forma de párrafo:

"La sociedad, para vivir mejor ella, crea, como un utensilio, el Estado. Luego, el Estado se sobrepone, y la sociedad tiene que empezar a vivir para el Estado. Pero, al fun y al cabo, el Estado se compone aún de los hombres de aquella sociedad. Mas pronto no basta con éstos para sostener el Estado y hay que llamar a los extranjeros: primero, dálmatas; luego, germanos. Los extranjeros se hacen dueños del Estado, y los restos de la sociedad, del pueblo inicial, tienen que vivir esclavos de ellos, de gente con la cual no tiene nada que ver. A esto lleva el intervencionismo del Estado: el pueblo se convierte en carne y pasta que alimentan el mero artefacto y máquina que es el Estado."

Fragmento de La rebelión de las masas, de José Ortega y Gasset, publicado originalmente en 1929.

14 de noviembre de 2011

Desesperación socialista

Rubalcaba. Fuente: Flickr, PSOE Extremadura
Entramos en la última semana de campaña electoral. Aunque en teoría la vida política debe reflejar la actualidad de la sociedad, lejos queda la novedad en esta campaña. Especialmente por la parte socialista, que se tiene por la más perjudicada.

Ayer, volvieron las encuestas a torpedear a las bases del PSOE. Las que publicaron los dos diarios principales otorgaban al partido liderado por Rubalcaba 112 escaños en el Congreso, y una amplia mayoría absoluta al Partido Popular. Otros medios, como ABC y La Gaceta, mantenían sus resultados por encima de los 120 representantes. Cifras que, en cualquier caso, representan el peor resultado del PSOE en su historia.

Pero el exministro de Interior no quiere ser la cabeza de turco que pague los desmanes de Zapatero. Como reza su eslógan, "Pelea por lo que quieres", él está dando la batalla de manera incansable. Pero parece que los sondeos, ya sean los mediáticos o los internos del partido, le están sacando de quicio.

Repasemos sus estrategias a vuela pluma: lleva en su corte a Felipe González, a quien ha llegado a reunir con Alfonso Guerra sobre el escenario, y quien le está quitando minutos de protagonismo en televisión. Rubalcaba ha manejado el mítico "que viene la derecha" en los ámbitos de educación, sanidad, aborto y el matrimonio gay, principalmente. Advierte del desmantelamiento del Estado del Bienestar que hará el PP, y de privatizaciones sin cesar. De que no serán capaces de negociar la paz definitiva con ETA. Ha aludido a la 'memoria histórica' y ayer regresó al "Aznar es el ventrílocuo de Rajoy".

Parece mentira, pero la mayoría de estos argumentos ya fueron utilizados por Zapatero en la campaña de 2004. Y los que no, lo fueron en 2008. Pero no hay nada nuevo en unas fechas en las que este país sufre una importante crisis en muchos sentidos (económica, social, educativa). Se acude a viejas ideas para rescatar los antiguos tópicos, para machacar sobre concepciones ya asimiladas interiormente, pero quizá olvidadas.

Así funciona la política en España. No hay regeneración de personas (ambos candidatos ya han formado parte de varios Gobiernos) ni de ideas. Y un país sin ideas es un país acabado.

(Artículo dedicado a Gema Pacheco. Espero que te haga reflexionar, como al resto de lectores)

7 de noviembre de 2011

Del gobierno en campaña, y la campaña como gobierno

Rubalcaba y González. Flickr: Partido Socialista
Ya lo decía el eslógan publicitario: "Spain is different". Sólo un país como el nuestro puede permitir que las cosas se salgan del rumbo debido a tan alta velocidad. El fatídico 11 de marzo de 2004 facilitó un cambio electoral (si no lo causó) que puso a este barco a la deriva. Un barco cuyo capitán decidió abandonar antes de tiempo, instantes antes del hundimiento total, para ver si alguien es capaz de reflotarlo.

Y ahora nos encontramos con una curiosa situación: el Gobierno lleva siete años en una campaña electoral constante, a través de medidas económicas ilógicas pero que compran votos, de buenas relaciones con quienes son enemigos del Estado (ETA, independentistas...), de frases efectistas y buenismo, de "talante" y "la ceja". Pero sin gobernar. Un Gobierno que ha hecho de todo, menos gobernar.

Aquí viene la paradoja. Mientras el ejecutivo zapaterista negaba todo tipo de responsabilidades por la deriva española, llega la campaña electoral. Es la hora de las promesas, del marketing. Y es ahora cuando deciden mirar la situación con el mismo cristal que el resto de la sociedad. Ahora, Zapatero sale asumiendo toda la responsabilidad de los casi 5 millones de parados. Ahora, Rubalcaba dice saber cómo solucionar el problema. Ahora, se admite que la coyuntura es insostenible, y que los recortes son inevitables.

Siete años de (des)Gobierno en constante campaña, y 15 días de una campaña asumiendo el punto de vista propio del Gobierno. Todo para que no se pueda decir que no enfrentaron el problema.

Tan mal se ve el PSOE que es capaz de reunir a Felipe González y Alfonso Guerra, enemigos irreconciliables, de nuevo sobre un escenario en un mítin. Dijo el expresidente no creerse que él sea el pasado, y Rajoy el futuro. Quizás a él, como al resto de españoles, habría que recordarles que, en estas elecciones, los dos candidatos mayoritarios son el pasado. Y, con ideas del pasado, no se va a solucionar el futuro.

24 de octubre de 2011

FFDT: Crisis y consumo

Vuelvo a Friedrich A. Hayek y a Camino de servidumbre. Escribe el economista sobre la situación de crisis económica que se producirá tras la Segunda Guerra Mundial (el libro es de 1944). Y dice así:
"Si actuamos con prudencia, es casi seguro que mediante un duro trabajo y dedicando una considerable parte de nuestros esfuerzos a revisar y renovar nuestro equipo y organización industrial, en el curso de unos cuantos años estaremos en condiciones de recuperar y hasta de rebasar el nivel que habíamos alcanzado. Pero esto exige que nos contentemos con no consumir entre tanto más de lo que es posible sin perjudicar a la tarea de la reconstrucción, que unas esperanzas exageradas no creen mayores e irresistibles pretensiones y que consideremos más importante usar nuestros recursos de la mejor manera y para los fines que mejor puedan contribuir a nuestro bienestar que utilizarlos todos, pero de cualquier manera".
Nuestro gobierno, tanto el actual como el que salga dentro de un mes, tanto el nacional como los autonómicos, provinciales y municipales, deberían aplicarse el cuento. La receta es sencilla: esfuerzo, renovación y austeridad.

11 de octubre de 2011

El Capitán Truño, digo... Trueno



"Vean cine español", dice la ministra González Sinde. Particularmente, siempre he renegado de la mayoría de películas patrias. Pero, arrastrado por un amigo, machete entre los dientes, he asistido en los últimos días a dos de los filmes del año: La piel que habito y El Capitán Trueno. De la última de Almodóvar, sólo decir que cuanto más aprende el castellanomanchego sobre camarografía, más olvida que el cine tiene unos tiempos y modos. De la adaptación a la gran pantalla del clásico del cómic, cabe hablar largo y tendido (si ya el tráiler es malo, imagínense)

Y es que el personaje creado en 1956 por Víctor Mora debe estar revolviéndose en las estanterías de media España. Confieso que no he leído apenas las historietas del Capitán Trueno, pero ningún cómic aburrido alcanza una tirada regular de 350.000 ejemplares, ni siquiera en aquellos tiempos donde los televisores eran cosa de ricos. Leo en elmundo.es palabras del productor, diciendo que está "pensado para niños, una película demasiado fiel al cómic que pretende ser familiar, dirigida para todos los públicos". "Entiendo que a un público más mayor no les guste". Quizá se le olvide que pocos niños españoles han leído al personaje, o tan siquiera lo conocen, mientras que son los adultos, bien entrados en los 40 años, los que han disfrutado de la historieta. Y es que El Capitán Trueno y el Santo Grial es, posiblemente, la peor película española que he visto en mi vida. Veamos por qué:

5 de octubre de 2011

Frases fuera de tiempo

Inicio aquí, después de una época de sequía por estos lares, una nueva sección. Se trata de frases, de textos, que se escribieron en una época lejana a la que nos toca vivir, pero cuyo significado cobra pleno sentido en la actualidad. Empiezo con un fragmento del libro "Camino de servidumbre", de Friedrich A. Hayek. Este austriaco (1899-1992) está considerado como uno de los padres del liberalismo moderno. Obtuvo el Nobel de Economía en 1974. Treinta años antes, en plena Segunda Guerra Mundial, en 1944, publicaba estas líneas:


"La 'sustitución del poder económico por el político', tan a menudo demandada hoy, significa necesariamente la sustitución de un poder que es siempre limitado por otro del que no hay escape. Lo que se llama poder económico, aunque es cierto que puede ser un instrumento de coerción, jamás es, en las manos de los particulares, poder exclusivo o completo, poder sobre la vida entera de una persona. Pero centralizado como un instrumento de poder político, crea un grado de dependencia que apenas se distingue de la esclavitud".
(Friedrich A. Hayek, Camino de servidumbre, 1944)

Un buen argumento en una época en la que se reniega de los males del capitalismo para solicitar al paternalista Estado que nos salve de la quiebra con ayudas sociales, y no fomentando el empleo y el consumo.